“QUIEN DA NO DEBE ACORDARSE…”

Compartir es una de las características naturales de nuestra humanidad, pues si no compartiéramos, no podríamos crecer como personas.

Al dar nos volvemos un vehículo para el desarrollo de la humanidad, pues ayudamos a que nuestro prójimo alcance sus metas; ya sea una meta de vida o la comida del día de hoy. Este proverbio nos recuerda que dar nos vuelve más humanos y nos puede llevara a tener mejores relaciones, si nos enfocamos en el acto de dar y en recordar a aquellos que nos dieron alguna vez:

“Quien da no debe acordarse; 

quien recibe no debe olvidar nunca”.

Una característica del pueblo judío es su solidaridad, pues tienen confianza en su prójimo y así se ayudan a alcanzar sus metas. 

 

Fuente: Enlace Judio