Comiendo antioxidantes en especial Orégano y Tomillo conservamos la juventud

Una dieta rica en alimentos con propiedades antioxidantes resulta un gran aliado para mejorar la calidad de vida. Aquí algunos de los más recomendados por los nutricionistas para incluirlos en su menú diario.

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El organismo dispone de forma natural de antioxidantes, agentes rejuvenecedores que, si no existieran, difícilmente se podría tener una vida larga, pues los radicales libres se encargarían de corroer el cuerpo en muy poco tiempo. De hecho, algunas personas tienen la suerte de nacer con más o muy eficaces antioxidantes naturales que otras y por eso se dice que poseen una estupenda genética, un aspecto juvenil y una salud a prueba de todo.

Pero la mayoría de los individuos tienen menos reservas de estas sustancias de las que necesitan, por lo que deben adquirirlas, entre otras cosas, a partir de una alimentación adecuada.

Consumir frescura
Una dieta rica en caloría vegetal y variada proporciona minerales, tales como magnesio, zinc o hierro, imprescindibles para sintetizar los antioxidantes naturales que posee el cuerpo. Pero, además, algunos alimentos aportan sustancias que por sí solas evitan la oxidación (Daniele Festy. Antioxidantes: una guía práctica, 2007). En este sentido, la recomendación de los nutricionistas es incluir en la alimentación cotidiana determinados alimentos que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida. Ellos son:

1. Vegetales verdes y frutos anaranjados y amarillos: en general, estos elementos contienen fitoquímicos, compuestos bioactivos que se encuentran en las plantas. Entre los más conocidos están los carotenoides: betacaroteno (tiene la capacidad de convertirse en vitamina A), licopenos (eficiente frente al oxígeno singlete, uno de los compuestos químicos que causa más daño a las células), luteína y zeaxantina (protectoras de enfermedades oculares por su capacidad de absorber el espectro de luz dañina para el ojo). Además, también incluyen limonenos, ácido elágico y sulforafano, los cuales contribuyen a evitar la oxidación celular.

Así pues, el consumo periódico de brócoli, espinacas, guisantes, lechuga romana, berro, naranjas, lechosa, entre otros, posibilita la neutralización de los radicales libres que circulan por el organismo y lo hacen envejecer, gracias a su alto contenido en todas esas sustancias.

2. Té verde, el más protector: todos los tés aportan catequinas, polifenoles que actúan inhibiendo la reproducción y crecimiento de células cancerosas y tumores, por lo que se considera un excelente antioxidante. Sin embargo, el verde es el que las contiene en mayores proporciones. Además, análisis de laboratorios han arrojado que posee abundancia de flavonoides, sustancias que permiten al organismo la correcta absorción de la vitamina C. Ahora bien, esta infusión se debe tomar sin leche, pues estudios recientes aseguran que al agregarle dicha bebida, el té pierde en gran medida sus poderes antioxidantes.

3. Especies y hierbas con efecto rejuvenecedor: un estudio español, realizado por especialistas del departamento de Tecnología Agroalimentaria de la Universidad Miguel Hernández de Orihuela (Alicante), ha confirmado las propiedades antioxidantes de cuatro especies y plantas aromáticas, usadas tradicionalmente en la cocina:

Orégano: es una de las plantas antioxidantes más potentes que existen. De hecho, tiene un efecto mucho más poderoso que manzanas, naranjas y arándanos. Además, es una buena fuente de hierro y manganeso, así como calcio, vitamina C y vitamina A.

Tomillo: en esta hierba se han identificado al menos 35 compuestos antioxidantes diferentes, tales como aceites esenciales (cimol, timol y carvacrol), alcoholes (linalol, borneol), terpenos, flavonoides, ácidos fenoles, vitamina C y B1, taninos, saponinas, manganeso, triperpenoides…  y así, una larga lista de componentes que lo hacen tan especial y beneficioso. Una infusión cada mañana genera defensas.

 

Clavo: es una de las especias con mayor poder antioxidante, pues posee más de 80 mg de vitamina C por cada 100 gramos, además de contener carotenos, vitamina E, selenio y demás neutralizadores de radicales libres. Este pequeño ingrediente puede usarse para infusionar bebidas, dar sabor y enriquecer nutricionalmente carnes, pasteles u otras preparaciones, tanto dulces como saladas.

Romero: contiene altos niveles de ácido cafeico y rosmarínico, elementos con potentes efectos antioxidantes que actúan en la prevención de la ruptura de un transmisor químico del sistema nervioso llamado acetilcolina. Este proceso preserva la memoria a largo plazo, cuya pérdida es característica de las enfermedades seniles.

4. Algunos gramos de chocolate negro: investigadores de la Universidad de California en Davis (Estados Unidos), demostraron en recientes estudios que el chocolate, en especial el negro, es beneficioso para la salud, debido a su contenido en flavonoides, sobre todo los flavan-3-ols del cacao. Los autores aseguran que el cacao contiene los mismos nutrientes de otros alimentos vegetales, entre ellos minerales y antioxidantes específicos que ayudan a prevenir las enfermedades cardíacas. Además, el ácido oleico, grasa monoinsaturada como la del aceite de oliva, representa una tercera parte de las grasas del chocolate. Sin embargo, no todo vale, solo si se toman entre 20 y 28 gramos diarios es como se logran los mayores beneficios. Los chocolates con leche, azúcar u otros ingredientes pueden aportar demasiadas calorías que anulan el efecto deseado.

Los radicales libres oxidan el cuerpo constantemente, acelerando el envejecimiento y sembrando enfermedad en su recorrido, mientras que los antioxidantes le salen al paso en una guerra sin cuartel.